Hall of fame

Django Reinhardt

(Liberchies, Bélgica, 23 de enero de 1910 – Samois-sur-Seine, Francia, 16 de mayo de 1953)

Jean Django Reinhardt fue un músico de jazz de origen gitano sinti, el primer músico de jazz europeo de aceptación universal y el más grande hasta ahora. Su música es el resultado de la fusión entre el swing y la tradición musical gitana del este europeo, lo que se conoce en inglés con el nombre de «gypsy jazz» y en francés como «jazz manouche» («jazz gitano»).

Aunque no sabía leer música, Reinhardt compuso —a solas y junto a Grappélli— varias melodías sumamente originales y exitosas, como «Daphne», «Nuages», «Manoir de Mes Rêves», «Minor Swing» y la oda a su compañía discográfica de los años treinta, «Stomping at Decca».

Biografía de Django Reinhardt

Creció en un campamento gitano situado a las afueras de París, absorbiendo la raíz gitana que luego se mostraría en su música. Comenzó su andadura musical tocando el banjo y pronto fue un virtuoso de este instrumento. Dado que Django no sabía ni leer ni escribir en esa época, su nombre apareció como «Jiango Renard» en sus primeras grabaciones.

Django Reinhardt de niño con su Banjo.

Durante una noche de 1928, cuando tenía tan solo 18 años, una vela provocó un incendio en la caravana en la que se alojaba la familia de Django. Sufrió quemaduras de gravedad en la pierna izquierda y fue llevado al hospital, donde los médicos quisieron amputársela. El se negó en redondo. No se fiaba de los médicos. No podía seguir tocando la guitarra pues, su mano izquierda, la que usaba para pulsar los trastes, tenía el mismo aspecto que si se la hubieran pisoteado y machacado en un torno.

Django se esforzó en usarla cuidando de su hijo durante el año que tardó en aprender de nuevo. Durante un año  aprendió a tocar la guitarra sin utilizar dedos anular y meñique de la mano izquierda, que tenía paralizados debido a las quemaduras. Aprendió a arrastrar sus dedos incapacitados sobre las cuerdas. No hacía otra cosa salvo practicar, comer y dormir. Convirtió su catástrofe en una ventaja; se servía de los dedos paralizados para apagar cuerdas, encontró digitaciones cruzadas que le evitaban desplazamientos apresurados sobre el mástil, aprendió por pura necesidad posturas alternativas para determinados acordes. Fue ideando maneras de servirse del pulgar para interpretar octavas hasta entonces intocables, que posteriormente le harían célebre.

Fue también en el año 1930 cuando al escuchar la música nortemericana de Luis Armstrong, Duke Ellington y Earl Hines comprendió su propia musicalidad en aquellos acordes. Y la influencia del jazz arraigó en él profundamente.  

En 1934, en compañía de su hermano, Joseph, fundó con ocasión de un concierto en Paris, el grupo que se encargaría de difundir el jazz por centroeuropa en los años previos a la II Guerra Mundial: el «Quintette Du Hot Club de France», un combo formado por dos guitarras rítmicas, además de la solista, contrabajo y violín solista. El violinista era, Stéphane Grappelli, (1908-1997) un parisino que rápidamente se convirtió en la otra estrella del pequeño grupo basado en la excelente afinidad y compenetración con Django, aunque Stéphane y Django fueran personalidades verdaderamente diferentes.

Django & Stephane

En 1936, apenas dos años después de la formación del quinteto, el grupo estaba perfectamente consolidado y en 1937 realizó sus primeras giras internacionales. En muchas de ellas participaron grandes instrumentistas americanos que se encargaron de dar lustre y categoría al quinteto francés: Benny Carter, al saxo alto o Coleman Hawkins al saxo tenor, fueron los solistas mas destacados que tocaron junto al gran Django Reinhardt.

A principios de 1936 el Hot Club de Jazz francés tocó en Barcelona. Cuentan que esa noche alguien desapareció con las ganancias del concierto, dejando sin un real a los esforzados jazzmen; que Django Reinhardt acabó de madrugada bajo el puente de Marina, tocando junto a unos gitanos que encontró por casualidad; que, con sus compañeros, tuvo que pagarse el viaje de vuelta de su propio bolsillo, y que en el tren compartieron entre los cinco unas butifarras como única munición de boca. 

Orquesta del Hot Club de Barcelona en 1935./ ARCA

La vida de Django era una vida nómada porque él era nómada, sin horarios, derrochador y generoso a partes iguales.

Nunca “aprendió” música. Simplemente empezó a interprertarla tocando diez horas al día hasta que terminaba con los dedos hichados y en ocasiones sangrientos, tocando sin conocer una sola nota. No sabía leer ni escribir, ni palabras, ni solfeo, y jamás aprendió. Sólo fue a la escuela un día en toda su su vida. De mayor evitaba el metro porque no podía leer los nombres de las estaciones. 

El mismo Andrés Segovia tras escucharle tocar la guitarra se le acercó preguntándole dónde podía conseguir las partituras de esa música, a lo que Reidhart le contestó sorprendido que en ningún sitio porque esa música estaba solo en su cabeza.

La II Guerra Mundial les sorprendió en Londres donde se quedó Grappelli, volviéndose el resto del grupo a Francia. Mientras el resto de sus hermanos de raza sufrían la persecución y los campos de concentración, Django Reinhardt, tuvo la suerte de ser el protegido de uno de los altos funcionarios de la administración nazi aficionado a su música

El músico, asustado ante los caprichos de los oficiales alemanes, que incluso apuntaban la posibilidad de que actuara ante Josef Goebbels o Adolf Hitler, huyó a la frontera con Suiza, donde a orillas de un lago esperó durante meses poder cruzar a otro país.

Paradójicamente, Django Reinhardt y su música fue, durante la ocupación nazi de Paris, uno de los símbolos culturales de la Resistencia.

En 1946 Reinhardt comenzó a practicar con la guitarra eléctrica y realizó una gira por Estados Unidos como solista con la orquesta de Duke Ellington, aunque no obtuvo gran éxito. Los dos se tenían gran admiración, pero no terminaron de compenetrarse, tal vez por el carácter nómada, infantil y desordenado de Django, que le llevó a dar algún plantón al mismo Duke, todo por jugar una partida de billar. Unos dicen que era un músico endiosado, otros que no era más que un comparsa más de la banda. 


Django Reinhardt y Duke Ellington en el año 1946.

Algunas de sus grabaciones con la guitarra eléctrica en los últimos años de su vida son incursiones en el bebop, que suenan frenéticas en comparación con el alegre swing de sus inicios. A partir de enero de 1946, Reinhardt y Grappelli volvieron a reencontrase y llevaron a cabo varias reuniones esporádicas donde las influencias bebop están más sutilmente integradas en el antiguo formato swing.

En 1953 falleció de una hemorragenia cerebral a los 43 años. Llevaba bastante tiempo arrastrando fuertes dolores de cabeza, pero su miedo a los médicos le impedía acercarse a ellos para consultar. Se fue una de las figuras más míticas del jazz europeo y mundial, y precursor de un estilo peculiar que todavía hoy tiene numerosos seguidores entre los músicos actuales.

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