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Duke Ellington

Washington, 29 abril 1899-Nueva York, 29 mayo 1974

Escribir un post sobre Duke Ellington es un ejercicio de síntesis condenado al fracaso. Pero es hora de intentarlo sin ahogarnos en los adjetivos. Y es que nuestro protagonista fue pianista, director de orquesta, compositor y arreglista, y todo al mismo tiempo.

Edward Kennedy Ellington nació en Washington D.C. y se crió en el entorno de la Casa Blanca, en la que su padre era uno de los mayordomos. Ambos progenitores tocaban el piano y rodearon a Ellington de un ambiente refinado y buena educación, que incluyó tempranas clases de piano. De allí también resultó el porte y elegancia que tendría el chico, y que le adjudicaría el sobrenombre de “Duke” (duque).

Duke Ellington en Washington, D.C., c. 1906. – Colección privada de Frank Driggs

Pronto destacó en la escena local junto a sus músicos y amigos, tocando en celebraciones y fiestas, y la capital política se quedó pequeña para ellos así que dieron el asalto a la capital social y cultural del momento, Nueva York. Formó parte del Renacimiento de Harlem, un movimiento cultural de los años 20, que reunió a escritores, pintores y músicos afroamericanos residentes en el famoso barrio de la Gran Manzana. La competencia era feroz, pero alentaba a sacar lo mejor de cada uno y esforzarse todos los días (y también las noches). Tras esos duros comienzos de noches sin fin empalmando contratos en diferentes locales de la ciudad llegó su gran oportunidad cuando en 1927 debutaron en el Cotton Club, el club más prestigioso de Harlem, aunque con clientela exclusivamente blanca. 

Duke Ellington y su orquesta en el Cotton Club (1930s)

Allí junto a sus músicos desarrolló lo que se conocería como el “jungle style”, que implicaba el uso de sordinas en instrumentos de vientos y determinadas percusiones para evocar sonidos evocadores de la selva.

Para entonces la orquesta de Ellington ya tenía ganado un prestigio, pero el trampolín a la popularidad vino del hecho de que muchas de estas actuaciones fueron retransmitidas en directo por la radio para todo el país. Recuerda que entonces no existía Spotify, ni los reproductores ¡Salir en la radio era lo más!

Otra fecha clave en la carrera de nuestro músico fue el 23 enero de 1943, en la que su banda actuó en el Carnegie Hall de Nueva York. Fue la primera vez que una orquesta formada completamente por músicos negros tocaba en la sala de música clásica más prestigiosa de los EEUU. Y allí presentó una suite llamada “Black, Brown and Beige”, una hora de música que trata de contar musicalmente la historia del pueblo afroamericano. Te animamos a escucharla una sobremesa de invierno mientras bebes una taza de té humeante. Allí podrás escuchar con tus propios oídos qué es eso del “Jungle Style”.

La época dorada del swing y de las big bands comenzó a languidecer a mediados de los 40. Recuerda que estamos en la II Guerra Mundial y años posteriores y no hay dinero para pagar grandes bandas. Empezaban a gustar más músicos solistas y el estilo bebop. Aún así Duke Ellington se mantuvo fiel a las grandes formaciones, y donde no llegaba el dinero de los contratos llegaban sus derechos de autor como fuente para pagar a los músicos.

Prácticamente los más importantes solistas de jazz que puedas renombrar tocaron alguna vez junto a Duke Ellington y él los hacía brillar con su banda. Ben Webster, Louis Armstrong Jonny Hodges, John Coltrane…

Diahann Carroll, Louis Armstrong, Duke Ellington en Paris Blues
(HERMAN LEONARD / MORRISON HOTEL GALLERY)

Si bien la era dorada del swing había terminado, Duke Ellington se mantuvo en activo durante las décadas de los cincuenta y sesenta. Su participación en el Festival de Jazz de Newport en 1956 junta a su banda mítica “The Washingtonians” supuso un relanzamiento del grupo que abrió nuevas giras internacionales.

En los sesenta grabó con jóvenes talentos de jazz, dando de esta forma el relevo musical a nuevas generaciones jazzísticas.

Se calculan en cerca de dos mil las composiciones de Duke Ellington, aunque en realidad podría llegar a unos cinco mil puesto que era frecuente que utilizara servilletas y trozos de papel así que no quedan partituras o registros de aquellas; nunca se sabe cuándo ni dónde te van a sorprender las musas. Entre su obra se incluyen varias óperas, algún ballet, dos bandas sonoras para Hollywood y hasta diez musicales.

Ganó 12 premios Grammy, dos doctor Honoris Causa en Yale y Harvard, y nominaciones al Oscar y Pulitzer. Esta bien ¿no?

Sentimos no haber contado una epopeya biográfica, con una vida dramática, ahogada en el alcohol y enganchado a las drogas y culminada con un suidicio. Parece que en el caso del bueno de Duke Ellington su obra se basta para crear su LEYENDA con mayúsculas. Murió de un común cáncer de pulmón en 1974, trabajando hasta casi el final.

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