Hall of fame

Fats Waller

(Nueva York, 21 de mayo de 1904 – Kansas City, 15 de diciembre, 1943)

Famoso por su sentido del humor y sus letras con doble sentido. Nació en Harlem (Nueva York), su padre era un pastor baptista y su madre una organista y pianista. Eso facilitó que con seis años comenzara a tocar el piano y con diez a tocar el órgano de la iglesia. Pero muy pronto le atrajo la música que se oía en los locales y sótanos del barrio, e introdujo el ragtime en sus interpretaciones de la misa. También trabajó como pianista de acompañamiento de películas de cine mudo añadiendo su particular interpretación de las escenas. A Fats le gustaba tocar el órgano y fue uno de los pocos intérpretes de jazz que introdujo este instrumento en alguna de sus composiciones.

Una de las características de las noches de Harlem en los años 20 y 30 fueron las “rent parties”, donde la gente quedaba en pisos afroamericanos para juntar dinero para ayudar en el alquiler de amigos. En esas fiestas es donde Fats Waller prosperaba, junto al alcohool y las mujeres. Al igual que en las misas baptistas el piano era el principal instrumento en estas fiestas y hacía falta tocar fuerte y enfatizar el ritmo. De ahí surgio el “Stride piano” de forma que la mano izquierda hacía el papel de bajo/batería y la derecha de la melodía. El precursor de este estilo de tocar fue el pianista James P. Jonhson, mentor de Fats Waller.

A los veinte años Fats Waller ya se había convertido en el piano man favorito de Harlem.

Fats Waller era incluso mejor compositor que intérprete. Durante su corta carrera compuso cerca de 400 canciones en diez años, muchas de ellas han pasado desapercibidas, y curiosamente pocas de ellas como solo de piano.

Una vez fue secuestrado al salir de un concierto suyo. Los matones le metieron en un coche con la cabeza tapada, para conducirlo a un lugar secreto donde terminó siendo el músico de sorpresa en la fiesta de cumpleaños de Al Capone. El cumpleaños duró tres días. Por cada pedido de canción iba recibiendo billetes de 100 dólares. Cuando lo liberaron, cuentan, tenía 5000 dólares en los bolsillos.

En contraste con la imagen de gordo gracioso que tenían de él parte de su público, artistas como Count Basie o Flecher Herdenson supieron encontrar en él al artista e intelectual que llevaba dentro. Su compromiso le llevó a atacar el sistema con humor y sátira y negándose a actuar en el circuito racista del Sur.

En 1935, Fats grabó música para películas de dibujos animados y salió de gira por Europa, tocando sobre todo en Escandinavia. Su actividad discográfica durante estos años es importante. En 1939 grabó en Londres la London Suite al órgano, confirmando su enorme talento para este instrumento.

Grabando para la CBS

De vuelta en casa, y después de algunas actuaciones en diversos clubs de Nueva York, salió de nuevo de gira, esta vez a través de los Estados Unidos, obteniendo un enorme éxito en Chicago (donde actuó ante más de cien mil personas) y California.

El 13 de mayo de 1941, registró una fabulosa versión del «Georgia on my mind», y en 1943 viajó a Hollywook para participar en la película “Stormy Weather” , un músical interpretado solo por negros, interpretándose a sí mismo, siendo esta su mejor contribución al séptimo arte. En el viaje de regreso Fats contrajo una pulmonía fruto de la cuál moriría. Sus cerca de 40 años estaban llenos de mucha fiesta, pero también de mucha frustración.

La herencia musical de Fats Waller es enorme. Su influencia sobre otros pianistas es notable y muchas generaciones posteriores se basaron en su música para hacer jazz, entre ellos: Count Basie, Art Tatum, Mary Lou Williams, Joe Sullivan o Erroll Garner. América lo presentó siempre como un bufón y es cierto que tras esa mímica sarcástica, tras su gestualidad cómica y alma de clown, había un artista de extraordinario talento.

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